Los temidos carbohidratos
Se habla mucho de los
carbohidratos ¿Qué son y por qué son tan beneficiosos?
Hay 3 clases principales de
carbohidratos: azúcar, almidón y fibra, y todos desempeñan una función esencial
en la buena nutrición. Los almidones y los azúcares tienen un alto valor
energético, mientras que la fibra mantiene sano el intestino y ayuda al
organismo a regular la digestión. Todos los carbohidratos se componen de átomos
de carbono, hidrogeno y oxígeno en diferentes combinaciones.
Los carbohidratos más simples son
los azúcares. Este grupo incluye glucosa y fructosa (azúcares, encontrados en
frutas, verduras y miel), lactosa (en la leche), maltosa (azúcar de mesa). Al
comerlos en alimentos como frutas y leche, ofrecen valiosas vitaminas,
minerales y fibra, así como energía. En azúcar de mesa y la miel, son menos
nutritivos y es más fácil comerlos en exceso.
Los almidones y fibras,
carbohidratos complejos, son cadenas largas de moléculas de azúcar. Se
encuentran en muchos alimentos básicos, como arroz y papas. Al igual que los
azúcares, los almidones se descomponen y se absorben en el intestino. La fibra,
en cambio, aunque es digerida por algunas bacterias, casi no tiene valor
nutritivo pues pocos de sus residuos se incorporan al torrente sanguíneo; sin
embargo, ejerce una función vital al mantener sano el tracto digestivo.
¿Azúcar o almidón?
¿Es verdad que los alimentos con
azúcar proporcionan u flujo repentino de energía, mientras que los que tienen
almidón dan uno más prolongado?
Antes se creía que las moléculas
de azúcar se digerían rápidamente por ser pequeñas, mientras que las moléculas
de almidón, más grandes, tardaban más. Ahora se sabe que la velocidad de la
digestión depende también de muchos factores, como qué alimentos e comen
juntos, cuánta fibra contienen y qué otros nutrientes aportan. Tras la
digestión, tanto los azúcares como los almidones se incorporan al torrente
sanguíneo en forma de azúcares simples que elevan el nivel de glucosa. La
glucosa es transportada a través del cuerpo y usada como combustible en
músculos, órganos y células. La glucosa que se utiliza de inmediato se almacena
en los músculos o en el hígado como glucógeno, o se convierte en grasa
corporal.
Una vez que se utiliza toda la
glucosa, el nivel de azúcar en la sangre disminuye por debajo de lo normal
antes de corregirse nuevamente. Al ingerirlos solos, algunos carbohidratos, en
particular azúcares y almidones refinados, pueden elevar el nivel de azúcar
mucho más que otros, proporcionando así un rápido flujo de energía.
Pero cuando más se eleven un
principio el nivel de azúcar, tanto más bajará después; por eso la energía que
brinda, por ejemplo, una bebida azucarada no perdura. De hecho, algunas
personas acaban sintiéndose con menos energía al poco rato. También nos podemos
volver adictos a lo dulce y caer en un círculo vicioso de altas y bajas de
azúcares en la sangre. Por el contrario, al comer con regularidad u obtener
carbohidratos de un sándwich ni decaerá tanto ni tan rápidamente.
Energía efímera. Las bebidas
azucaradas elevan mucho el nivel de azúcar en sangre y proporcionan un rápido
flujo de energía.



0 comentarios:
Publicar un comentario