No se debe considerar poco sanos a los bebés regordetes. Un bebé necesita iniciar su vida y si está muy delgado, puede perder peso rápidamente cuando tiene diarrea o si deja de comer al estar enfermo. Por supuesto, igual que los adultos, hay bebés que pesan más que otros. Los padres deben de llevar a sus hijos con el médico regularmente para vigilar su peso. Así, cualquier deviación grande de las pautas normales se detecta pronto y pueden tomarse medias para diagnosticar y corregir el problema.

Se ha investigado mucho tratando de averiguar si los bebés gordos tienen más probabilidades de ser adultos gordos, pero hasta ahora los resultados no son concluyentes. Algunos adultos pueden tener predisposición genética a subir de peso, pero si adoptan una dieta con mucha grasa y azúcar, seguramente aumentarán de peso con mayor rapidez que si llevan un régimen rico en frutas y verduras con mucha fibra. Y si los padres siguen una dieta poco saludable, los hijos harán lo mismo.
Los padres de bebés o de niños pequeños con mucho sobrepeso deben consultar al pediatra o al médico familiar. Sin embargo, no hay que inquietarse si son un tanto rollizos, porque esta situación suele desaparecer apenas el niño empieza a corretear por todos lados.
Los bebés necesitan subir de peso, por eso no es adecuada una dieta con poca grasa y mucha fibra. Aun después de destetarlos siguen requiriendo el alto contenido de grasa de la leche materna o de fórmula hasta que tienen como un año de edad.
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